martes, 10 de marzo de 2009

Canon: capítulo 2 parte 1

Siguen sin saber nada acerca de su identidad. Me levanto obsesionado con este pensamiento, como cada mañana en los últimos diez años. Tanto tiempo controlándoles, hace que llegues a familiarizarte más de lo necesario con ellos. He llegado a admirar como han afrontado sus vidas a pesar de todo. Y yo, sin embargo, no puedo ni compararme con sus excrementos. Quizás el desconocimiento del poder es lo que te permite saber utilizarlo. Me hundo en esta miseria, mientras el día vuelve a levantarse en París.

Son las 9:30 AM del 23 de febrero de 2002. La era tecnológica se muestra orgullosa a cada paso que da, sin apreciar el trabajo que muchos realizamos en las sombras, para que pueda seguir avanzando. Un sol que odio más que a mi mismo se cuela por la sucia ventana, iluminando parcialmente la habitación. Nuestro tiempo siempre está con medias luces. Y así ha de ser, si queremos que la especie humana siga abusando de sí misma para avanzar. Con que unos pocos soportemos los remordimientos y la responsabilidad de esta decisión, los demás mortales podrán seguir jactándose de su maravilloso progreso.

Trabajo para dos empresas farmacéuticas, una aeronáutica, tres multinacionales de la alimentación, dos petrolíferas, ocho gobiernos y una serie de inversores bastante influyentes en el orden económico global. Tiene gracia. Nadie conoce mi identidad, pero todos confían en mí. Saben que siempre seré fiel. No es un presentimiento, es una certeza; pues así fui diseñado y educado.

Miro mi soledad en el espejo cargado de suciedad, que lucha por aguantarse en la pared opuesta a mí. Dudo bastante que pueda describirme como lo haría cualquier otra persona. Ya que no se si cumplo con ciertas reglas, cánones establecidos para entender lo que nos rodea. De todas formas, tengo aspecto de peligroso, cargado de thriller en la mirada, y una gabardina calada hasta el fin de la vista. Hace diez minutos que me levanté y ya estoy pensando en ponérmela. He de protegerme.

Palpo los bolsillos distraído, esperando encontrar algo de valor. No alcanzo nada más que mi viejo diario con los perfiles psicológicos que conozco de memoria. Mi obsesión me hace volver a sacarlo. Releerlo hasta la extenuación. Sigo pensando que hay algo que no encaja, y reviso todas mis notas de nuevo. En 30 minutos tendré que anotar las impresiones del capitán Jacques Rousseau. En una hora y media visitaré a Jules De Giverny, y para terminar el día terminaré el resto de la jornada con mi Sandra Álvarez.

Siempre la misma historia. Me siento tan vacío. Abro el diario para no seguir pensando, y el perfil de Jules aparece ante mí.

Jules de Giverny

Varón nacido el 18 de Octubre de 1974 en Honfleur. Su padre, Joan de Giverny, se dedicaba al tráfico de mercancías en el pequeño puerto de su localidad. Su madre, Marie Mear, ocupa el cargo de bibliotecaria municipal. El sujeto nació sin ningún tipo de anormalidad física ni psíquica. Desarrollo psicomotor normal. Inteligencia acusada desde los primeros años de su vida.

12 de Marzo de 1979: Joan de Giverny le propina una brutal paliza a su mujer embarazada. Ésta termina perdiendo a su segundo hijo, y se niega a mantener relaciones sexuales a partir de ese punto. Jules se refugia en sus libros para no tener que escuchar las continuas discusiones del seno de su familia.

20 de Octubre de 1981: Dos días después de la celebración de su séptimo cumpleaños, Marie decide abandonar a su marido, llevándose a Jules con ella a la biblioteca. Joan de Giverny pierde totalmente la cabeza y comienza a usar las drogas con las que trafica, de forma mucho más acusada que lo hacía anteriormente.

11 de Enero de 1984: Jules se ha convertido en un alumno brillante. No tiene ningún amigo aparte de sus amados libros. Parece no importarle. Su madre tampoco presta mucha atención a esta desviación asocial del muchacho, sobreprotegiéndole de forma enfermiza. La singular familia recibe de tanto en tanto las visitas de Joan, ebrio y cada vez más lejos de la realidad. La biblioteca se convierte en una fortaleza en la que refugiarse.

14 de Abril de 1986: A las 22:45 de la noche, Marie es asesinada por su ex-marido. Éste arrastra su cuerpo por toda la biblioteca, por cada uno de los pasillos, buscando a su hijo. Finalmente se encuentra en un corredor donde el muchacho le tiende una emboscada. Las estanterías aplastan al hombre, dejándole tetrapléjico para toda la vida. Jules no vuelve a hablar con nadie desde ese momento.

25 de Marzo de 1998: La biblioteca ha de cerrar por falta de fondos. Jules se ve obligado a comprar todos los libros de la misma, con una vieja herencia de la que aún se beneficia. Termina trasladándose a París, a un viejo apartamento que perteneció a sus abuelos maternos. Su aislamiento social se acentúa.

30 de Enero de 2000: Consigue un trabajo como ayudante de bibliotecario en la Bibliotheque Nationale de France, en el que dura 4 meses. Ha de abandonarlo para ingresar en un centro psiquiátrico, por recomendación de su jefe. Nos es imposible hacernos con el informe psiquiátrico.

17 de Noviembre de 2001: Jules salva a una anciana de ser atracada.

18 de Noviembre de 2001: Jules resuelve el caso de un violador en serie, poniendo las pruebas a disposición de la gendarmerie.

19 de Noviembre de 2001: Descubre una intrincada red de narcotraficantes que tenía lugar en Meaux, una localidad cercana a París.

20 de Noviembre de 2001: Me tiende una trampa de la que casi no consigo escapar. De pronto se ha vuelto mucho más inteligente. Sé que he de dejarle por un tiempo. Abandono París para perfeccionar mis métodos.

Y un borrón termina este perfil, que se reemprende unos días atrás, cuando finalmente decidí volver a París. No he podido volver a anotar nada por la noche. Sigo sin confiar en poder enfrentarme a él. Abro el diario por la marca de Jacques, no me apetece pensar en Sandra.

Jacques Rousseau

Jacques Rousseau Beaussie, nacido el 12 de Mayo de 1968 en París. Su padre, Jean-Baptiste Rousseau proviene de una línea de famosos militares franceses, descendientes de la corte de Napoleón. Muestra una obsesión evidente con la temática belicista. Su madre, Amélie Beaussie Delacroix proviene de un seño de artistas. Sus padres la abandonaron a principios de siglo, en uno de los talleres impresionistas. Pronto pasa a ser apodada Mesalina por sus actividades sexuales.

Cierro el diario. Jacques me aburre sobremanera. Su historia no es más que un calco que la de cualquier soldado con delirios de grandeza. Empuñando un poder que no sabe ni cómo le han entregado, incapaz de controlarlo. Le odio. Posiblemente motivado por la relación esporádica que mantiene con Sandra. Es muy probable. Que traviesa fortuna, la que junta a las dos personas exactas entre dos millones. La única posibilidad de éxito para ellas era encontrarse. Esto lo complica todo mucho más. A Jules en solitario si que podría enfrentarme, pero si algún día deciden coordinarse, voy a requerir la ayuda de gente que no quisiera haber conocido jamás. Me frustro. Abro el diario de nuevo, y me encuentro con el fatídico 17 de Noviembre.

17 de Noviembre de 2001: Jacques destroza el cráneo de un atracador con su propia mano.

18 de Noviembre de 2001: Jacques lanza al río Sena, los cuerpos mutilados de cinco pederastas buscados por la policía.

19 de Noviembre de 2001: Jacques me parte un brazo. Consigo escapar gracias a Sandra. La única vez que el destino parece haberme sonreído.

20 de Noviembre de 2001: No puedo seguir detrás de él. Me entero por las noticias de que ha traicionado a varios de sus compañeros en una redada. Gracias a esta acción, cuatro de ellos mueren, y a cambio, una red terrorista es frustrada en sus planes de atentar contra la capital francesa y demás objetivos en Europa. He de abandonar París.

Y las anotaciones vuelven a retomarse unos días atrás, con apenas información de validez. Éste sujeto de estudio me asusta todavía más que Jules. Miro el reloj y compruebo alarmado como el tiempo se me ha echado encima.

Me levanto de mala gana del sillón, paso por la cocina y me bebo un cartón de leche que anoche metí en la nevera. No tengo tiempo para mis adorados bizcochos. Hace mucho tiempo que no puedo saborear un dulce.

Saboreo los pocos segundos que me quedan de seguridad, me enfundo en la gabardina y comienzo a bajar las escaleras. Pronto volveré a mirar a los ojos a mi destino.

1 comentario:

polux dijo...

que misterioso todo...!